El poeta y la muerte.

A la casa del poeta, llega la muerte borracha:
ábreme viejo que ando buscando una oveja guacha.

Estoy enfermo – después, perdóname vieja lacha.

Ábreme viejo cabrón, ¿o vai a mohtrar I’hilacha? por muy enfermo quehtí,
teníh quiafilame I’hacha.

Déjame morir tranquilo te digo vieja vizcacha

Mira viejo dehgraciao, bigoteh e cucaracha
anteh de morir teníh, quechame tu güena cacha

La puerta se abrió de golpe:
Ya – pasa vieja cufufa
ella que se le empelota
y el viejo que se lo enchufa.

[de Hojas de parra (Santiago, Ganímedes, 1985)].

Poesía Visual (Artefactos).


Más de Nicanor Parra ver aquí y aquí. ¡Alguna genial influencia a la esencia de esta casa! Pura antipoesía. ¡Hermosa!