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Y bueno, heme de nuevo en Bogotá, agotado de tanto calor y sudor, pero contento de haberme visto con familia y amigos, y con una sincera felicitación a Cali por su Festival de Arte. Lo poco que alcancé a ver valió la pena, suerte que llegué de visita la fecha justa.

Hoy, pensando, replanteando, pesando, y sobretodo juzgando las promesas hechas hace unos meses, me he dado cuenta que no he cumplido muchas. Y sí, he caído en cuenta que esta casa necesita, no sé, algunos cambios. Qué se le hace, pues tal vez llegué un momento que “estemos cada vez más iguales”, pero no por eso nos quedaremos quietos.

Pecados, muchos. Defectos, bastantes. Pero intenciones, las mejores. Que no haya duda que en esta casa, todos son bienvenidos -así alguno piense que no tenemos mayor cosas. Y bueno, de la reestructuración ni hablemos. Aún ni defino pa’ dónde peguemos ahora. Lack of wittcism, i know. Por eso los contenidos han bajado. Mala racha. Pero no os asustéis, i’m really good.

En cuanto a las promesas: 1. Escribir más disciplinado – NO. 2. Abrir otro blog en WordPress – NO. 3. Tratar temas más “sesudos” – NO. 4. Y pues, pararle más bolas a la Literatura – NO.

Complicado el asunto, pero bah los defectos y los errores es lo que nos hace más fuerte. (Puff pura frase de superación personal, tipo nick de MSN).

Igual en esta casa se les sigue queriendo, recibiendo, alimentando, vistiendo, divirtiendo, y hasta alcahuetiando. Pues porque pa’ eso estamos, pa’ meterle sazón, a esta vida, a veces tan lenta y presumida.

“Perdonadme Dios mío que no sé lo que hago”.

…¡YO POR QUÉ NO PUEDO SER ACTRIZ!

La mejor perla de la Feria: el libro de poesía de Aura Cristina Geithner, Confesiones, a $3.000… que lujo de la literatura… tenía que llevarlo. (Ahh! y que caos cuando se cayó el sistema de las cajas registradoras. Yo solo acataba a decirle a la niña: “¡Señorita, arreglen eso que de aquí no me voy sin el libro de Aura Cristina, por favoooor!”.

¡Gracias, Planeta; gracias, Panamericana; gracias, Aura Cristina!

Y a mí que no me digan que esto no es la verdadera posmodernidad… si ella puede ser poeta, por qué yo no podré ser actriz…

Para los que no la reconocen, una foto…

… Prometo una reseña!

Ayer, domingo, estuve visitando la 20a. Feria Internacional del Libro de Bogotá. Y confieso ddos cosas… que no quería ir, y que he robado.

Para la 1ra. tenía muchísimas razones: el gentío, los mismos catálogos, los costos de los libros y las entradas, no tener dinero y mantener antoja’o… en fin, todo tipo de excusas para ahorrarme el trabajito de ir a Corferias (no sería la primera vez que falto a una Feria del Libro en los 4 años que llevo viviendo en Bogotá, no era nada del otro mundo).

Sin embargo, mi querido amigo Pipe B. me convenció para que le acompañase, y acepté porque no tenía mucho que hacer para romper el tedio de un domingo. La entrada costosísima: $7.000 mcte; el gentío, innumerable; el catálogo, bastante común; conferencias, ya no habían; el lanzamiento del libro de Chespirito, hasta las tetas; Dinero, muy poco. Y de pronto, se me ocurrió llamar a mis padres a pedirle un subsidio cultural que me autorizaron; $50.000 mcte. No es mucho pero encontré unas perlas en el pabellón de saldos de la Panamericana.

El lobo estepario, de H.Hesse: $9.500; El caballero de Olmedo y Fuenteovejuna de Lope de Vega: $6.000; Antología poética de Quevedo: $6.000; un libro de R.H. Moreno Durán y otro de Fernando Cruz Kronfly: $5.000 c/u; Las flores del mal de Baudelaire: $9.500…

6 libros por menos de $40.000 era todo un éxito. Pero la cosa no terminó ahí. Entré en el aparatoso stand de Editorial Norma buscando una Antología del siglo de oro, editada en Cara y Cruz, que Pipe B. necesitaba y de repente, me encuentro con un título que rezaba: Arte, literatura y cultura popular de Jaime Rest. Lo tomé, lo voltié, lo miraba y lo miraba, caminé por todo el stand con el libro en la mano y justo en el momento que el celador miraba hacia otro lado, salí del stand como Pedro por su casa, me metí en el siguiente stand, el del FCE y esperé que mis amigos salieran de Norma. Robar libros por una buena causa. Total del ahorro: $30.000… Quién nunca se ha robado un libro. Si no lo has hecho, mi querido lector, ya es hora de ir planeando el delito (si a eso se le puede llamar delito).

¡Bueno mis queridos amigos, confieso que he robado!… aunque no es mi primer delito bibliográfico… que Dios y la Patria me lo demanden…